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Disbiosis Intestinal y Alergias: Interpretando Marcadores Clave en Biomatest®

Imagina a un paciente que consulta por síntomas alérgicos recurrentes: dermatitis atópica que no mejora, alergias alimentarias sin causa clara, o rinitis persistente. Los análisis tradicionales de IgE muestran sensibilización, pero el tratamiento convencional no da resultados.


¿Qué estás dejando de ver? La respuesta puede estar en el intestino…


La relación entre el microbioma intestinal y las alergias ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en evidencia científica sólida. Las alteraciones en la microbiota (disbiosis) tienen un papel fundamental en el desarrollo de la alergia alimentaria, afectando la capacidad del sistema inmune para distinguir entre amenazas reales y proteínas inofensivas de los alimentos (Levy et al., 2017).


Los bebés de 6 meses que luego desarrollan sensibilización alimentaria al año tienen menos diversidad de microbiota intestinal, y aquellos que desarrollan sibilancias a los 5 años presentan el mismo patrón (Arrieta et al., 2015).

 Comprender los marcadores microbianos asociados con estados alérgicos te permitirá identificar disbiosis antes de que se manifiesten síntomas clínicos severos y ofrecer intervenciones personalizadas basadas en evidencia.


¿Qué es la disbiosis intestinal y cómo se relaciona con las alergias?


La disbiosis es un desequilibrio en la composición y función del microbioma intestinal, caracterizado por:


  • Pérdida de diversidad microbiana: Menos especies bacterianas diferentes.
  • Reducción de bacterias benéficas: Especialmente productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC).
  • Sobrecrecimiento de especies proinflamatorias: Bacterias que promueven respuestas inmunes tipo Th2.


Una composición alterada de la microbiota, o disbiosis, puede resultar en una alteración local y sistémica de la respuesta inmune a alérgenos específicos (Rodríguez et al., 2022). El microbioma intestinal juega un papel crucial en la "educación" del sistema inmune, regulando la diferenciación de células T y la producción de inmunoglobulinas. Cuando este ecosistema está en desequilibrio, el sistema inmune pierde su capacidad de tolerar antígenos inocuos, respondiendo de forma exagerada con producción de IgE y liberación de histamina.


Cuatro marcadores clave en Biomatest® para evaluar riesgo alérgico


El análisis Biomatest® identifica marcadores microbianos específicos cuya abundancia alterada se asocia con mayor susceptibilidad a procesos alérgicos. Aquí te presentamos los cuatro aspectos más relevantes para tu práctica clínica:


1. Diversidad microbiana (Índice de Shannon)

El índice evalúa cuántas especies bacterianas diferentes existen en el intestino y qué tan uniformemente están distribuidas. Es el indicador más importante de salud intestinal.

Un microbioma diverso es más resistente a perturbaciones y mantiene mejor la tolerancia inmune. Mientras más diverso sea el microbioma, menor es el riesgo de alergia (Belkaid & Harrison, 2023). La diversidad refleja la capacidad del ecosistema intestinal de producir metabolitos inmunomoduladores como los AGCC, que son esenciales para prevenir respuestas alérgicas.


2. Bacterias productoras de butirato: El escudo antiinflamatorio

El butirato es un ácido graso de cadena corta con potentes propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Promueve la diferenciación de células T reguladoras (Treg), que son esenciales para mantener la tolerancia inmune y prevenir reacciones alérgicas.

Marcadores clave:

- Faecalibacterium prausnitzii

- Roseburia intestinalis

- Eubacterium rectale


Los AGCC, y particularmente el butirato, pueden promover tolerancia. El microbioma de bebés que desarrollan sensibilización alérgica en la infancia carece de genes que codifican enzimas clave para el metabolismo de hidratos de carbono y la producción de butirato (Trompette et al., 2014). Estas bacterias son tus aliadas principales contra las alergias.


3. Bifidobacterium: Moduladores inmunes esenciales

Las bifidobacterias son fundamentales para la maduración del sistema inmune, especialmente en los primeros años de vida. Producen acetato, otro AGCC importante, y metabolitos que reducen la permeabilidad intestinal y disminuyen la producción de IgE.


4. Índice Firmicutes/Bacteroidetes (F/B): Contexto metabólico

Aunque no es un marcador específico de alergias, el ratio F/B proporciona contexto sobre el estado metabólico del microbioma, que influye indirectamente en la respuesta inmune.


Valores de referencia:

Rango saludable: 0.14 - 0.76

Interpretación: Un F/B elevado indica predominio de Firmicutes, asociado con:

- Mayor extracción de calorías de los alimentos.

- Dietas ricas en proteína animal y azúcares simples, bajas en fibra.

- Posible inflamación de bajo grado.


Relación con alergias: Aunque un F/B elevado no causa directamente alergias, refleja un patrón dietario (bajo en fibra, alto en proteína animal) que favorece disbiosis y reduce bacterias productoras de AGCC. Este ambiente metabólico puede exacerbar susceptibilidad alérgica.


Estrategias terapéuticas


Para aumentar bacterias productoras de butirato:

  • Cereales integrales: quinoa, avena, sorgo, cebada, centeno.
  • Productos fermentados: kéfir de leche o agua, yogur natural sin azúcar, miso, tempeh, kimchi.
  • Verduras: coliflor, berenjena, lechuga, brócoli, alcachofas, espárragos.
  • Ácidos grasos omega-3: pescados grasos (salmón, sardinas), semillas de linaza, chía
  • Almidón resistente: plátano verde, papa y arroz cocinados y enfriados.
  • Legumbres bien cocidas y/o remojadas.
  • Polifenoles: té verde, cacao, frutas rojas, granada


Suplementación:

  • Probióticos multicepa con B. longum, B. infantis, B. breve, B. bifidum.
  • Butirato en forma de sal (butirato de sodio).
  • Prebióticos: inulina, FOS (fructooligosacáridos) y/o GOS (galactooligosacáridos).


Limitaciones importantes por considerar


  1. El microbioma no diagnostica alergias: Indica riesgo o susceptibilidad, no confirma enfermedad alérgica. Siempre debe correlacionarse con clínica.
  2. Variabilidad temporal: El microbioma fluctúa con dieta, estrés y medicamentos. Un análisis es una "fotografía" en el tiempo.
  3. Contexto clínico es esencial: Un reporte "anormal" sin síntomas requiere seguimiento, no tratamiento agresivo. Conversamente, síntomas alérgicos con microbioma "normal" no descartan alergia.
  4. Antibióticos recientes: Invalidan resultados durante 8-12 semanas post-tratamiento. 5. No reemplaza pruebas alérgicas tradicionales: IgE específicas, pruebas cutáneas y pruebas de provocación siguen siendo el estándar diagnóstico.



Conclusión


La conexión entre disbiosis intestinal y alergias representa un cambio de paradigma en cómo entendemos y manejamos las enfermedades alérgicas. Los cuatro marcadores clave que hemos revisado te ofrecen herramientas concretas para:


  1. Identificar pacientes en riesgo antes de que desarrollen síntomas alérgicos severos
  2. Explicar por qué algunos pacientes no responden a tratamientos convencionales para alergias
  3. Personalizar intervenciones dietarias y probióticas basadas en el perfil microbiano específico
  4. Monitorear la efectividad de las intervenciones mediante análisis de seguimiento


Recuperar y fortalecer la cantidad y, especialmente, la variedad de microorganismos contribuirá a acabar con las intolerancias alimentarias. El microbioma es dinámico y modificable. Un reporte desfavorable no es una sentencia, sino una oportunidad para intervención temprana y prevención.

En Astrolab Bio, estamos comprometidos con proporcionarte las herramientas de vanguardia para comprender la salud intestinal de tus pacientes. Si tienes dudas sobre casos específicos o necesitas orientación adicional sobre la interpretación de marcadores, nuestro equipo técnico está disponible para apoyarte.

La prevención de alergias comienza en el intestino. Con Biomatest®, tienes el mapa para guiar a tus pacientes hacia un futuro más saludable.


Referencias


  1. Arrieta, M. C., Stiemsma, L. T., Dimitriu, P. A., et al. (2015). Early infancy microbial and metabolic alterations affect risk of childhood asthma. Science Translational Medicine, 7(307), 307ra152.
  2. Arrieta, M. C., Stiemsma, L. T., Amenyogbe, N., et al. (2018). The intestinal microbiome in early life: health and disease. Frontiers in Immunology, 5, 427.
  3. Belkaid, Y., & Harrison, O. J. (2023). Homeostatic immunity and the microbiota. Immunity, 56(1), 13-31.
  4. Levy, M., Kolodziejczyk, A. A., Thaiss, C. A., & Elinav, E. (2017). Dysbiosis and the immune system.Nature Reviews Immunology, 17(4), 219-232.
  5. Navia-López, L. A., Ignorosa-Arellano, K. R., Zárate-Mondragón, F. E., et al. (2020). Microbiota gastrointestinal y su relación con la alergia. Acta Pediátrica de México, 41(3), 135-147.
  6. Petersen, C., & Round, J. L. (2014). Defining dysbiosis and its influence on host immunity and disease. Cellular Microbiology, 16(7), 1024-1033.
  7. Rodríguez, B., et al. (2022). Microbioma humano y enfermedades alérgicas. Journal of Investigational Allergology and Clinical Immunology, 32(5), 327-344.
  8. Stiemsma, L. T., & Turvey, S. E. (2017). Asthma and the microbiome: defining the critical window in early life. Allergy, Asthma & Clinical Immunology, 13, 3.
  9. Trompette, A., Gollwitzer, E. S., Yadava, K., et al. (2014). Gut microbiota metabolism of dietary fiber influences allergic airway disease and hematopoiesis. Nature Medicine, 20(2), 159-166.
  10. West, C. E., Rydén, P., Lundin, D., et al. (2015). Gut microbiome and innate immune response patterns in IgE-associated eczema. Clinical & Experimental Allergy, 45(9), 1419-1429.
  11. Zimmermann, P., Messina, N., Mohn, W. W., Finlay, B. B., & Curtis, N. (2019). Association between the intestinal microbiota and allergic sensitization, eczema, and asthma: A systematic review. Journal of Allergy and Clinical Immunology, 143(2), 467-485.


Artículo elaborado por el equipo técnico de Astrolab Bio - Transformando la comprensión del microbioma para una mejor salud.


Alergias y microbiota: el vínculo emergente